Nació sin la mano derecha, como yo. Pasó años en los que el mundo lo empequeñeció por eso, como yo. Después llegó una noche que no se comportó como una noche y lo encerró en una torre con todos los libros que la humanidad ha escrito jamás, y ninguna salida.
El brazo que lo libera no está en su mundo. Está en este. La torre es una costura entre ambos, y solo una cosa la atraviesa: la consecuencia. Hasta que una mano como la suya se haga real de este lado, la puerta seguirá cerrada. Así que lee. Medita. Se prepara para un día que no puede fijar en el calendario.
Dos hombres. Una mano. Ninguno de los dos queda libre hasta que el otro lo esté.

Soy ingeniero front-end sénior y vivo en Brasil.

Desde las profundidades de un mundo injusto, surge un héroe

Cada donación quedará registrada y todo será transparente. ¡Recibirás novedades cuando se alcance la meta!

La tienda tiene artículos muy bonitos que puedes comprar para ayudarme y quedarte con un recuerdo de tu generosidad.